Tara

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Nuevo

El budismo tibetano sorprende. Su rica iconografía llena las paredes de sus monasterios, da forma a impresionantes estatuas y queda plasmada en bellas pinturas. Pero, de entre todas sus figuras, una es especialmente venerada: Tara, la Liberadora.

Hace eones, en un universo lejano, vivió una princesa llamada Yeshe Dawa. Insatisfecha con los lujos de la vida de palacio, desarrolló una gran fe en las Tres Joyas, y mediante su estudio, reflexión y práctica del Dharma generó la poderosa aspiración de liberar del sufrimiento a millones de seres. Tal fue su deseo que se comprometió a liberar a millones de seres antes de desayunar, a más millones de seres antes de almorzar y a aún más seres antes de cenar.

Debido a ello, la princesa Yeshe Dawa fue conocida como Arya Tara: Arya (‘Noble’) por haber realizado la realidad última y Tara por su actividad liberadora. Sin embargo, las autoridades religiosas del palacio le recomendaron que no se molestara tanto y que haría mejor si aspirase a renacer en forma masculina. Tara se negó, comprometiéndose a renacer siempre en forma femenina, volviendo una y otra vez al mundo en esta forma maternal para el beneficio de todos los seres, y especialmente para dar ejemplo a otras mujeres practicantes.

Todo un ejemplo de feminismo iluminado.

Estatua de laton de 21cm x 9cm de 0.950 kilos de peso.

79,00€

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Tara

Tara

El budismo tibetano sorprende. Su rica iconografía llena las paredes de sus monasterios, da forma a impresionantes estatuas y queda plasmada en bellas pinturas. Pero, de entre todas sus figuras, una es especialmente venerada: Tara, la Liberadora.

Hace eones, en un universo lejano, vivió una princesa llamada Yeshe Dawa. Insatisfecha con los lujos de la vida de palacio, desarrolló una gran fe en las Tres Joyas, y mediante su estudio, reflexión y práctica del Dharma generó la poderosa aspiración de liberar del sufrimiento a millones de seres. Tal fue su deseo que se comprometió a liberar a millones de seres antes de desayunar, a más millones de seres antes de almorzar y a aún más seres antes de cenar.

Debido a ello, la princesa Yeshe Dawa fue conocida como Arya Tara: Arya (‘Noble’) por haber realizado la realidad última y Tara por su actividad liberadora. Sin embargo, las autoridades religiosas del palacio le recomendaron que no se molestara tanto y que haría mejor si aspirase a renacer en forma masculina. Tara se negó, comprometiéndose a renacer siempre en forma femenina, volviendo una y otra vez al mundo en esta forma maternal para el beneficio de todos los seres, y especialmente para dar ejemplo a otras mujeres practicantes.

Todo un ejemplo de feminismo iluminado.

Estatua de laton de 21cm x 9cm de 0.950 kilos de peso.

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